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Corpus Christi en Ticnámar: Festividad que resurge en Timalchaca


En junio, cuando el calendario indígena indica un cambio de ciclo coincidente con el Solsticio de Invierno, periodo de frío donde finalizan las cosechas, se hace chuño y la tierra descansa, en Ticnámar se celebraban Espíritu Santo y Corpus Christi, que por circunstancias de la vida se dejaran de realizar. No obstante, la comunidad las ha revivido en Timalchaca, santuario hermano del pueblo de Ticnámar.


Nelby Zubieta, ticnameña e integrante del Comité del Proyecto, recuerda que la ceremonia del Corpus Christi era una ceremonia muy religiosa y solemne, mientras que el Espíritu Santo era una manifestación comunitaria y una conmemoración del tiempo de cosecha. Explica que las familias recogían los frutos de las chacras y todas aquellas herramientas involucradas en la producción agrícola para c’halltar, es decir, agradecer a la tierra por los bienes recibidos y rogar por su bendición. Jóvenes y adultos participaban por igual; quienes no cumplían con la tradición eran víctimas de alguna travesura, pero nadie se enojaba, porque ante todo reinaba el respeto y la alegría.


“¡Antes en los pueblos se hacían todas las fiestas! Por ejemplo, antes del Corpus Christi estaba el Espíritu y se c’halltaban las papas más grandes que cosechaban. Dice que pasaban casa por casa con un burro cargado, entonces cuando la gente no abría la puerta, dice que le dejaban pircado con piedra ahí. Así jugaban antes los abuelos”, relata Paula Condori, ticnameña que año a año se preocupa por conservar las costumbres en el pueblo.


Lina Condori, ticnameña que será capacitada en restauración durante el proyecto, cuenta que esta festividad ha tomado mayor fuerza en los últimos años gracias a la iniciativa del alferazgo y los bailes religiosos del Santuario de Timalchaca, formado mayormente por familias del pueblo de Ticnámar: “una vez nos preguntamos ¿por qué no celebramos Corpus Christi? Entonces, formamos un pequeño grupito y dijimos “ya, vamos a subir para el día del Señor”. Incluso el calvario grande de arriba estaba caído, entonces dijimos “¿por qué no hacemos el esfuerzo y lo arreglamos?”. Así que ahí nos juntamos e hicimos la cuota para arreglarlo, pero a nuestra manera, no quizás como se debería haber hecho, pero lo arreglamos".


Recuerda que, en un comienzo, sólo se trataba de una ceremonia pequeña, pero que a partir del año 2000 se ha transformado en una de las principales fiestas del Santuario: “desde ese año empezó a ir banda. Ese año pasó alférez mi hija y yo, como representante de ella, tuve que ir a esperar a la gente que subiera. Me fui un día antes porque hay que hacer la chuwa y todo eso, y me fui a hacer las costumbres allá. Cuando subió el grupo, Pablo Loza, que estaba de presidente ese año, nos sorprendió al subir con banda para Corpus Christi”.


“Es bonita la convivencia, aunque no lleguen muchos porque el día ya no es feriado, pero ya es un grupito consolidado y Dios quiera que jamás se disuelva y que los jóvenes se sigan integrando porque nosotros ya estamos más viejitos, pero ya está fortalecida esa fiesta”, concluye Lina Condori.


Revisa la reseña completa en “Relatos de Ticnámar: Corpus Christi, celebración que revivió la comunidad”, en: www.restauraticnamar.cl/publicaciones

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